Seamos como un gran árbol, demos frutos fecundos con cada una de nuestras acciones.
Capítulo 1 · ¿Quién eres?
Frases que escuchan a la naturaleza: el mar, las aves, las estaciones, como espejo y maestra de la vida interior. Una selección del libro de Maricela Aguilar Flores.
Ver todos los temas →Seamos como un gran árbol, demos frutos fecundos con cada una de nuestras acciones.
Capítulo 1 · ¿Quién eres?
Así como la naturaleza muestra sus mejores colores… Así tú muestra tus grandes fortalezas
Capítulo 1 · ¿Quién eres?
Hermoso paisaje, de bellas ilusiones, que invitan al recuerdo.
Capítulo 3 · Tu entorno
La naturaleza, a través de sus manifestaciones, nos recuerda que la vida es bella.
Capítulo 3 · Tu entorno
Las olas del mar, son como remansos de paz, acariciando la arena: asemejando tu alma en calma. acariciando tu corazón.
Capítulo 3 · Tu entorno
Regalo a los habitantes de este planeta: las maravillas de la naturaleza.
Capítulo 3 · Tu entorno
Disfruta de poder contemplar los regalos de Dios, a través de la presencia de la naturaleza, vestida de hermosos colores.
Capítulo 3 · Tu entorno
La naturaleza siempre nos recuerda la existencia y belleza de la vida.
Capítulo 3 · Tu entorno
La naturaleza nos recuerda a través de sus colores y sus formas, que la vida es evolucionar y resaltar la belleza que hay dentro de cada ser humano.
Capítulo 3 · Tu entorno
Sabia es la naturaleza, que sabe combinar sus colores para embellecer tus días.
Capítulo 3 · Tu entorno
No hay mejor música al amanecer, que el cantar de las aves.
Capítulo 3 · Tu entorno
No hay mejor música al amanecer, que el canto de las aves.
Capítulo 5 · Oportunidades
Bella combinación entre el cielo y la tierra dando como resultado el verdor de la vida.
Capítulo 6 · Ir hacia la vida
Nada es estático en esta vida y todo tiene su evolución y tiempo de permanencia… Las hojas caen de los árboles para dar paso a los renuevos y así también nuevas semillas brotan en la madre tierra.
Capítulo 9 · Tiempo
Así como la naturaleza… Florece desde el corazón, mostrándote y dirigiéndote, hacia la luz de la vida.
Capítulo 10 · Tomas de conciencia